[De Lo traigo andado (2000)]

 

 

 

CANCIÓN PRIMERA

No por el puente de hierro,
el de piedra es el que amaba.
A ratos miraba el cielo,
a ratos miraba el agua.
Blas de Otero

La vieja puente del río
no mira pasar el agua
la vieja puente de piedra
a solas desconsolada.

De piedra puente del río
llora en la noche del agua
no pasa sobre sus arcos
mi amor por la madrugada.

Mi amor se fue con la noche
agua que llora en el agua
igual que llora la puente
llora de pena mi alma.


LO TRAIGO ANDADO

 

Vengo yo de los Arribes,
hoy vengo de Portugal,
han aromado el camino
las blancas flores de azahar.

Por Hinojosa he pasado,
también por La Fregeneda
y de Lumbrales yo traigo
recuerdos y yerbabuena.

Por senderos y veredas
con sabor a tierra y mar
vengo yo de los Arribes,
hoy vengo de Portugal.

 


QUISIERA ESTAR EN CERRALBO

 

Desde las choperas,
desde los trigales,
en las fuentes secas
y en los encinares.

Por los mil caminos,
en las cinco piedras,
por los valles anchos
y las barranqueras.

Allí donde empiezan
todos los caminos,
allí donde acaban
todas las veredas:

canta el cuclillo
y el pardal vuela.

 


TORERAS

 

Y otro toro, y olé,
y otro torito más bravo.
Y otro toro, y olé,
y otro toro que este es manso.

Son las fiestas de los toros,
es verano y huele a espliego
en la tarde amapolada
con luz herida de fuego.

-Mira que espero a los toros
en la mitad de la calle
y prefiero que me cojan
a que me llamen cobarde.

Son las fiestas de los toros,
con vino se esconde el miedo.
-Tengo de brincar al toro:
llamarle con mi pañuelo.

Ya está el torito en la plaza,
mi niña en los barandales,
huele la tarde a silencio
y a flor teñida de sangre.

Y otro toro, y olé,
y otro torito más bravo.
Y otro toro, y olé,
y otro toro que este es manso.

 


ROMANCE DE LA BLANCA DAMA

 

Dale el aire al laurel
se le secó la rama
y no pudo florecer.

Cuentan que hubo una dama,
más hermosa que el sol,
argentada de amores,
desdicha y aflicción.

Vencida de tristeza
por culpa de un amor:
un soldado del rey
galán y rondador.

En Cerralbo la dama
con pasión se prendó
de aquel mozo gallardo
y juncal amador.

En una noche clara,
la luna en un alcor,
a la orilla del agua
le dio su corazón.

Llegan nuevas muy graves
del rey nuestro señor
que sus soldados partan
antes que brille el sol.

De nostalgia la dama
en Cerralbo enfermó,
el alma lancinada
y ajeno el corazón.

Dale el aire al laurel
se le secó la rama
no pudo florecer.

 


DESPEDIDA

 

De los álamos el viento
a las orillas del agua
y el cielo azul en las manos
de mi amor en Salamanca.

A lo lejos, sin remedio,
tiembla la voz en el alma.
Canto si quiero cantar
pero lloran mis palabras.

El cielo azul en las manos
de mi amor en Salamanca,
de los álamos el viento
a las orillas del agua.